Para el alma - Carosport...Vendemos alas!

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Esta pagina esta dedicada a los que entregan su vida al patinaje
Notas, experiencias, y mucho mas para los patinomaniacos.
escrito y dirigido por la Profesora Dra.
Carolina Saldaño

Soneto de lo posible
Puede ser que una vez, en un desvelo
descubramos que el mundo es una fiesta
y encontremos al fin esa respuesta
que desde siempre nos esconde el cielo.

Puede ser que una noche, en algún vuelo
ganemos sin querer alguna apuesta
y advirtamos que un alma está dispuesta
a servirnos de paz y de consuelo

Puede ser que el transcurso de los años
nos vaya proponiendo otra corriente
dejándonos con suerte y sin extraños
y aunque en la piel nos queden cicatrices
desde el viejo pasado hasta el presente
puede ser que logremos ser felices

Como hago yo:
Que como hago, me preguntas?: Le tengo mas miedo a Dios que a las personas. Sonrío donde vos lloras. Encaro donde escapas. Me paro donde se corre. Corro donde resbala. Me cago en mis títulos, me recibo al final de cada día. No tengo historia, solo sueños. Amo de verdad. Muero en cada olvido, revivo en cada promesa. Me hago cargo de mis errores. Aprendo para enseñar. Tengo conciencia y vale mas que mi ambición. Me importa mas mi día que mis dolores y tus insultos.
Prefiero dar odio a dar pena. No odio, olvido. Tengo una larga lista de gente a la que respeto. No le debo nada a nadie. Y si me deben, no recuerdo. Elijo ser feliz porque soy agradecida. Soy feliz. Perdono, porque me gusta ser perdonada. No tengo muertos, por todos he pagado condena. Recibo mas amor que dinero. Y ante todo tengo fe. Que como hago, me preguntas? SOY SIMPLEMENTE YO, eso siempre me alcanza.

Caro Saldaño

Somos lo que no
Somos lo que perdimos. Lo que nos falta.
El costado oscuro de la luna.
La mediocridad que nos absorve.
Somos los pecados y las fobias.
Somos la muerte, la nada.
Aquello que añoramos y el olvido.
Nuestras falencias y necesidades mas profundas.
Somos nuestra envidia y nuestros miedos.
Lo que nos inquieta, nos mata y nos entierra.
Exactamente el doble de aquello que escapamos.
Somos nuestros enemigos y adversarios.
El amor no correspondido. El que no llega.
Somos aquello que acusamos. La miseria.
Somos ese que nos falta.  El que se pierde.
Aquello que callamos. El silencio.
De nuestras sombras un reflejo breve.
Nuestro misterio: El cielo y el infierno.
Somos bebes llorando el fin desde el principio.
Somos seres, en espejos encerrados.
Somos la excusa. Lo que se abandona.
Caro Saldaño
El peor insulto y aquel al que pisamos.
Nuestras pesadillas, las noches en penumbra.
Nuestro llanto mas profundo. Nuestra bronca.
Somos nuestro veneno y nuestro orgullo.
Somos nuestra nuca, nuestra duda.
Nuestro santo pesar y algún murmullo.
Y de tanto que no somos, eso somos.
Un alma que en el cuerpo quema,
caminando sin encontrar rumbo,
hacia el abismo que en el tiempo truena.

El cielo y el infierno

Cierto día, un niño visitó el infierno. Allí vio a mucha gente sentada en torno a una mesa ricamente servida. Estaba llena de alimentos apetitosos y exquisitos. Sin embargo, todos los comensales tenían cara de hambrientos y el gesto desencajado. Tenían que comer con palillos, pero no podían porque eran tan largos como un remo. Por eso, por más que estiraban su brazo no llegaban a la mesa y por mas que intentaban comer por si mismos nunca conseguían llevarse nada a la boca. Intentaban una y otra vez, pero se cansaban y desfallecían de hambre.
Impresionado y perplejo, el niño se acercó a la mesa ante la mirada atónita de los comensales y con gran inocencia y simpleza propuso: "no sería mucho mas fácil si cada uno le diera de comer al que tiene enfrente".

Es preferible ir al infierno con un sabio y no al cielo con boludos. Descubrirás rápidamente cuan rápido se puede convertir un lugar en el otro....

Anónimo

20 años es nada

Primero, me pasó de largo como tantas cosas importantes en mi vida. Algunos mensajes me llegaron al celular, sonreí y lo guardé. Una de mis primeras alumnas me recordaba que ya han pasado 20 años desde que llegue a Argentinos a enseñar.
Ahora, me senté unos minutos conmigo a solas. Mi alma y yo. Miraba pasar la vida tras el vidrio de un bar de San Juan, en un torneo, donde mas?.
Frente al mismo vidrio descubrí mi reflejo. Mis ojos, mi gesto adusto, mi mirada, mi vida. Veinte años, pensé. Siete mil trescientos días yendome de mi casa. Siete mil trescientos días dando clases. Cuarenta y cinco mil horas de músicas e historias. Unos miles de alumnos. Los recuerdo a todos. Sus temores y sus pesares. Sus patines, sus familias, sus ojos. Recuerdo sus gestos, sus puntajes, sus mallas, sus coreografías, sus llantos y sus despedidas. Sus podios de medallas y sus podios de vida. Casi una lágrima por cada uno, casi una sonrisa. Una historia.
Y yo? Yo siempre en la pista, ahi, en el medio. Yo volviendo a casa exhausta y sufriendo por una derrota contra mil triunfos. Yo, viajando sin conocer por todo el mundo. Sin una foto. Con mis medallas en una caja vieja. Porque mi mejor trofeo es que la hija de Georgina, una de mis primeras alumnas, lleve mi nombre y que además, yo tenga el placer de tenerla en mi pista. O que Erica ande diciendo por ahí que yo soy su amiga. Alguien puede aspirar a un podio mas alto? Yo creo que no.
Todos van y vienen. Y yo? Me veo una vez mas peleando todas las batallas imposibles y arrastrando  a quienes quieran seguirme. Me veo al lado de un agua con una campera en la mano. Me veo enojada hasta la muerte por las injusticias y las mediocridades. Por quienes dicen no serlo y luego se clavan un cucurucho en la frente y piden aplausos. Me veo perdonada por mis errores y perdonando el doble de veces. Me veo volviendo a empezar mil veces, utópica. Me veo en  una valija que casi nunca se desarma. Me veo con los moretones de todas las caidas y con las medallas que me dieron sus recuerdos. En un campo con mil molinos de viento y pocos quijotes. Veo a muchos sentados en el cordón de la vereda esperando ver pasar a sus enemigos y a pocos que a costa de equivocarnos  desfilamos. Muy pocos.
En silencio, vuelvo a pensar en las veces que abandono a mi hija. Es gracioso, todavía alguien puede pensar que lo hago por dinero. No alcanzaría la fortuna mas extensa para solventar una sola lágrima de cada despedida. Un solo segundo que paso lejos de ella. Solo se cambia el amor por algo que uno ama. Solo el amor esta a la altura de compensar el amor y no el dinero. El que no lo entendió tiene una deuda conmigo y no es de plata.
Y Yo? Yo otra vez en un lugar que no conozco, dispuesta a no conocerlo por enésima vez. Puedo describirte los mejores lugares por su gente, pero no puedo hablarte de sus plazas, de sus calles, de sus museos, de sus paisajes. Puedo hablarte de Bahía por el pollo al disco en el Bahiense con Silvia y doce horas entrenando. Puedo contarte que allí vive mi familia del alma: Piru, Pato, Gaby, Andi y Clau y algunos de mis mentores como Guille. Puedo hablarte de Rosario, de mi primer doble axel sola en el club Libertad, mientras alguien colgaba bombitas para una fiesta. Rosario, dueña de mi sangre y algunos de mis mejores momentos. Recuerdo España por Carlitos, por Pato. Podría decirte que torneo ví, quienes fueron los que compitieron, los puestos del uno al veinte y que bailaron. Pero no podría hablarte de Madrid o Barcelona. Recuerdo mi querida Italia en donde me devolvieron a la vida por Ilva, por el Instituto Rizzoli, por Sara, Andrea y muchos mas. Pero no puedo hablarte de su mar, de sus montañas, del Vaticano. Podría recorrer el mundo en un instante ubicando sus capitales en el medio del corazón de las personas que amo: Estados Unidos, Cuba, Ecuador, Colombia, Paraguay, Chile, Australia, Portugal, Noruega, Dinamarca, Alemania, Uruguay, Mexico, Canada, China, Japón, Francia, etc. etc. etc.... pero no puedo hacer mas que eso y no puedo hacer menos. Los recuerdo y les doy gracias a diario. Porque el amor no sabe de distancias y de momentos. El amor es amor y soy lo que soy por ellos. Como siempre, uan parte te odia y la otra te ama. Simplemente sé que hago bien las cosas mirando quien compone cada bando. Estoy bien.
A veces me siento como hoy, sola en este bosque espeso, me lamo las heridas. Las cuento y las recuerdo. Tengo todo y nada en un instante. La eternidad y la muerte. Amigos y enemigos y muchas veces en las mismas personas.
Peso cada instante de mi vida. Cada gran fracaso y cada pequeña victoria. Cien veces de pegarme en el dedo para luego darle al clavo. Al final, siento que he cruzado el arroyo y no todas las piedras que elegí fueron cocodrilos, aunque tengo los pies bastante mordidos. El tiempo escribe siempre la verdad y el mal siempre vuelve al que lo origina. No le debo mas a nadie de lo que me deben a mi. Es una rueda: estas abajo, en el medio y arriba, lo que hace la diferencia es como te ganes el boleto. Si subis mal, bajas mal. Si pisaste para subir te van a estar esperando cuando bajes.
Mi reflejo se desvance, por detrás, algunos de mis alumnos pasan y me regalan una sonrisa. Ya está, todo vale la pena. Ojalá sepan que no importa cuan lejos lleguen en patín. Son guerreros, para eso los entreno. Yo aprendí que las medallas solo son recuerdos de una circunstancia. El espíritu y el honor de las luchas en las que nos batimos por alcanzar esas medallas es lo que dura toda la vida. Es la mejor herencia. Es el mejor podio. Es el único trofeo valioso: el que se le da al alma. El auténtico, lo demás es metal vacío. Se enseña lo que se es.
Respiro hondo, miro al cielo y le pido a Dios las fuerzas para seguir adelante. Es una rueda. Es mi vida, es lo que soy. Es mi lucha. Nunca me sentí la mejor, pero siempre soy lo mejor que puedo, hasta la médula. Veinte años. Una vida.
Creo que debo decir: Gracias... de nada!. Di y Me dieron mucho. Nada mas y nada menos.
Suena mi celular, se adelantó el torneo. Respiro hondo, me incorporo, pago la cuenta, tomo mi cartera, mi escudo, mi armadura y mi lanza sin punta y camino despacio unas cuantas cuadras hasta el Gimnasio. Que lindo es San Juan, nunca me habia dado cuenta. Pero, que lejos estoy de casa...

Caro Saldaño

No cambies tu naturaleza.

Un alacrán se estaba ahogando, el maestro decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó. Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: Perdone,  ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?" El maestro respondió: "La naturaleza del alacrán es picar, y eso no significa que tenga que cambiar la mía, que es ayudarlo". Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida. Algunos persiguen la felicidad; otros la crean.

Que debo hacer para ser campeón?

Sentada en uno de los tantos torneos que hubo este año y mate de por medio, alguien corta el frío con una crucial pregunta: "Profe, que tiene que hacer mi nena para ser campeona de libre?". Al principio me sonreí. Luego, y viendo que de la respuesta que yo estaba por conjeturar, dependía alguna decisión importante; me puse seria.  Campeón como quien?, pensé.
Cuando yo empezaba a patinar siempre tenía ideales (recuerdan lo que esto significa no?, ideales... puntos en el horizonte hacia donde uno quiere caminar.) primero algunos locales, y despues mi marco se fue abriendo de a poco.
Habían pasado solo tres años de entrenamiento y era campeona nacional y no era nadie.
Seguí avanzando categorías y a los 12 años ya competía en categoría internacional, pero extrañamente cuanto más sabía, el horizonte se tornaba cada vez más difuso y lejano.
Recuerdo cuando un Scott Cohen o una Chiara Sartori aparecían como una especie de Superhéroes que bajaban dos segundos antes de un mundial y realizaban una especie de magia, con la que los simples mortales no estábamos familiarizados.
Aquello era realmente frustrante. Habían pasado 10 años de mi vida haciendo innumerables sacrificios e incontables horas de entrenamiento (7 u 8 al día) por 7 días a la semana, paseando por todo el país; y solamente había accedido al privilegio de conocer aquello que nunca sería, casi por mandato natural y hasta contextual. Diez años de furioso sacrificio y lo único que sabía era que había nacido en el lugar y en el tiempo equivocado.
Pero seguí, porque todos seguían, porque no estaba en los genes de los simples mortales de estos lados del planeta detenerse ante nada. Porque por aquel entonces conocía, por ejemplo, a un Pantano, que en silencio te hacía creer que algo de aquella magia de Scott podía transferirse de alguna forma. Que se podían llenar espacios de ignota existencia con algo que por ese entonces descubrí que nos sobraba: Pasión y osadía.
Luego, y ante cada viaje, nacían nuevos superhéroes. Con nuevos súper poderes, con mas resistencia, mas inteligentes, mas evolucionados. Nosotros creíamos que esto se debía a que se sabía en secreto que había una nueva raza que estaba visitando su planeta para vencerlos heróicamente: los Argentinos:  tozudos, valientes, osados, irrespetuosos y ante todo pasionales y arremetedores. Nos gustaba pensar de ese modo. Pero ellos simplemente hacían lo correcto en el lugar correcto. Nosotros, competíamos sin mallas, sin música, sin comer, sin dormir, y con unos patines que precisamente parecían creados para enterrarnos un metro bajo tierra. Quizás les cueste creerlo, pero nos poníamos nuestras capas remendadas y salíamos al ruedo. A lo mejor me pareció, pero hubo algunos que inclusive provistos de toda desventaja, lograron alejarse un ratito del suelo.
Copiabamos sus mañas: dedos pulgares alzados, entradas extrañas, peinados, broches de pelo, caras y músicas literalmente. También ayudaban las medias de la suerte, o las medallas, o el agua bendita y todo aquello que nos parecía otorgador de alguna especie de magia que no llegaría de ninguna otra forma. Pero no. Volabamos porque realmente lo deseabamos. Porque todo confluía para hacerlo. Volábamos porque nuestro deseo único e irrefrenable era hacerlo.
Entonces, repito: "campeón como quien?" defíname campeón.
Mis héroes habían cambiado. Claro que se respetaban y marcaban el camino, aquellos que envueltos en hermosos trajes y provistos de esa magia inaccesible, revoloteaban insultantes a mil metros de la pista, desafiando todas las leyes físicas. Pero, tampoco estaba mal, ser parte de esa pseudo liguilla de la justicia de luchadores mortales, que desprovistos de súper poderes, lograban cada tanto y por breves momentos, separarse livianamente del suelo. No estaba nada mal.
"Defíname campeón", le dije a aquella madre, que esperaba impaciente por una respuesta que no llegaba, y por el mate vacío, que se enfriaba en mi mano tiesa. "No se, me dijo, como Tanja, como Debora, Roberto o quien sea"...
Será que esta descendencia no distingue los cuerpos entrenados al extremo, equilibrados energéticamente, cubiertos de fibra, rebosando confianza que deviene de un planeta en el que no se piensa en llegar a fin de mes para comer, o en llegar hasta la esquina sin que te maten, o en si te va a alcanzar para comprar los frenos antes de que toquen el hierro y pagarle a los Maestros Jedi, que guardan rigurosamente mágicos e inalcanzables conocimientos. Envueltos en trajes impecables y desprovistos de toda carnalidad. Perfectos. Física, moral, mental y psicológicamente alineados. En su mente solo un objetivo. Su actitud es una elección de vida eterna e inalienable.
Son fuertes, no juegan a serlo. Son serios, no solo lo parecen. Vuelan porque dedican su vida a hacerlo. Y no hablo de tres horas por día, hablo de una vida. Siete u ocho horas al día, siete veces a la semana, toda su carrera.
Entonces me pregunté, que están dispuestos a dar para ser como ellos?. Y aún si se deciden a darlo, como evitar el hecho de que están condicionados contextual, ambiental, física y mentalmente. Programados para pedir permiso para subirse a un podio. Para usar el cuerpo como una jaula diminuta en donde el espiritu se acostumbra a resignarse.
Como podré habiendo nacido mortal, transformarme cual mariposa, en un superhéroe invencible.
Bueno, les doy una mala noticia: eso no pasará nunca. Jamás, por mas cerca que te encuentres.
A que puede aspirar un simple mortal? A eso. No hay manera de cambiarlo. Pero no se pongan mal. Porque allí donde parece que se linda con lo imposible y que todo pierde sentido, es allí precisamente donde todo adquiere un valor inconmensurable. Un simple mortal, desprovisto de súper poderes, criado en un ambiente hostil, ignorando mas de lo que sabe, careciendo no solo de la perfección física, sino de la voluntad que traza el camino para alcanzarla. En un contexto equivocado, simplista, mediocre, gris, sin anhelos, facilista y tibio. Un simple mortal enfrentando a un verdadero súper héroe. Un simple mortal jugando a no serlo. Un simple mortal desafiando a la propia muerte.
"Defíname campeón", le dije. "El que le gana a todos", arriesgó. Sonreí, balbuceó y ya no supo que decirme.
Cuantas puertas abrimos en aquellos tiempos. Cuantas cosas cambiamos, cuanto acercamos el cielo todos los que transpiramos aquellas mallas con algunos canutillos y poquitas piedras.
Yo siento que patinar es mejorar la raza. Hacer libre es como hacer un pequeño fuego en el polo en plena madrugada. Hacer libre es, por lo menos en esta parte de nuestro terrestre planeta, cargarse de piedras los bolsillos y tratar de elevarse por lo menos tantito, careciendo de toda magia. Es probarte a cada intento que aun sabiendo que quizás no podrás volar nunca, que a pesar de eso, nadie puede vejar la posibilidad de que vuelvas a intentarlo siempre.
Y que es eso sino FE, y que es eso sino CONFIANZA, y que es eso sino PASION. Es la metáfora de la vida explotándote de bruces en la cara. Hacer libre no es contar las horas de entrenamiento, sino temer que no te alcancen las que quedan. Es una elección de vida. Hacer libre no se parece a nada, repito: A NADA.

Yo le definiré que es un campeón y usted digame que tanto se le parece:
Un campeón es quien naciendo en esta parte de la tierra, elige para sí prepararse toda la vida sin especulaciones para alcanzar un objetivo. Aquel que desarrolla y estimula su autoestima mas allá de la mediocridad ajena. Que se dispone física, mental y espiritualmente hacia su meta. Aquel que no se pregunta cuanto falta, sino que sufre de saber que se acaba. Aquel que entiende que transformarse en alguien mejor, puede llevarte la vida. Aquel que se parece tanto a sus ídolos como le es posible. Aquel que cuando está demasiado cerca de sus objetivos, decide alejarlos un poco, para no quedarse. Aquel que hace suya la voluntad de crecer, de mejorar, de ser fuerte, de ser tenaz y adquirir el valor y el coraje para enfrentar lo que sea. Aquel que lucha siempre por ser un ser humano mejor. Para poder volar donde todos se arrastran. Para ser más cada día. Para probarte que todos los sueños no son posibles, pero que si es posible perseguirlos y alcanzar otros que no están nada mal. Porque cada uno lleva sus propias armas, su propia armadura, su propio objetivo y con ellos sus posibilidades supremas y también sus limitaciones. Seguramente descubrirá con asombro que la descripción corresponde con la mayoría de los patinadores. Por si no se ha dado cuenta usted tiene uno en su casa, haya o no ganado una medalla. Disfrútelo, aprenda y relájese, que mas tarde o mas temprano el le dará las medallas que usted tanto desea. Ser campeón, es elegir patinar como modo de vida. Nada más.

Escrito por: CAROLINA SALDAÑO

Desprenderse:

Acado de encontrar este escrito que, como escribió Cortázar en su día: Me dejó estacado en la mitad del patio, solo que a mi me sucedió en casa...
No sabía que hacer con él porque me generaba muchas cosas, pero sobretodo la tremenda necesidad de compartirlo con todos.
Me sentí identificado en algunos párrafos y eso que soy dado a desprenderme (no hace falta mucho para darse cuenta no?)
En cualquier caso y como para abrir las notas del 2012 , quiero compartirlo con vosotros.
Os quiero.-
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, O cerrando puertas, O cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. ¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó ?.... Puede pasarse mucho tiempo de su presente "revolcándose" en los porqués, en devolver el casete y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el encender "su televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarse mentalmente, envenenarse, amargarse. La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (¿a qué…?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron... ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo..!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero.... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

Que os ha parecido? A que es bueno?
Nos habíamos parado a pensar alguna vez en todo esto? Cuántas veces no nos desprendimos de algo por vaya a saber qué? Cuánta gente vemos a nuestro alrededor aferrada a algo que ya no está? O esperando algo que no llegará nunca?
Es una bonita reflexión...
Seremos capaces de ponerla en práctica?

Carlos Pantano Galia


No Existen Momentos Ordinarios.

Un Guerrero nunca deja de hacer lo que mas ama.
Las personas más difíciles de amar son las que más lo necesitan.
Saca la basura de tu mente. Basura es todo aquel pensamiento que te distraiga de lo que realmente importa: estar presente plenamente en este momento, aquí, ahora.
Si pierdes el sentido del humor, estás perdido.
Morir no es triste; lo triste es que la gente no sepa vivir.
Cuando por fin logres vivir el presente, te sorprenderá todo lo que … puedes hacer y lo bien que lo haces.
Dan, ¿dónde estás? –Aquí -¿Qué hora es? –Ahora -¿Qué eres? -Este momento.
Es el camino el que da la felicidad, no el destino.
Cuando tengas miedo, saca tu espada y corta tu mente en pedacitos.

•           Todo momento es extraordinario. Siempre ocurre algo.
•           Las emociones son naturales como los cambios en el clima. (Soc)
•           Puedes elegir ser una víctima u otra cosa que quieras ser. ¿Debo ignorar lo que me pasó (se refiere al accidente de moto)?…Un guerrero actúa. Sólo un tonto reacciona. (Soc)
•           La belleza es disfrutar del recorrido, estar conscientes de cada respiración. Si ella se detiene dejamos de existir…
•           A un guerrero no le importa la perfección o la victoria, o la invulnerabilidad, le importa la invulnerabilidad absoluta. (Soc)
•           Cada qué tiene su qué. Cada acción tiene su precio y su placer. Al reconocer ambas partes un guerrero se hace realista y responsable de sus actos. (Soc)
•           (Acerca del deseo) Prácticamente toda la humanidad sufre lo mismo que tú. Si no obtienes lo que quieres, sufres. Y cuando consigues exactamente lo que querías de todos modos sufres, porque no puedes conservarlo para siempre.
•           El hábito es el problema. Todo lo que necesitas es tomar consciencia de tus elecciones… y responsabilizarte por tus acciones.
•           (Acerca de la muerte) Es un proceso un poco más radical que la pubertad pero no debe preocuparte demasiado. ¿La muerte? Ella no es triste. Lo triste es que la mayoría de la gente nunca llega a vivir. (Soc)

El Elefante atado

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: - Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a sus destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree --pobre-- que NO PUEDE. El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez... Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad... condicionados por el recuerdo de "no puedo"... Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón...  J.Bucay

Chismes:

La mujer se confesaba con el cura de confianza: Ana:" Padre confieso que tengo envidia y que por eso he inventado algunas mentiras para disfamar a una de mis amigas. He mentido acerca de algunos comentarios para que desconfien un poco de ella, he mentido con algunas historias difamantes para que no sea ella siempre la mas mirada en todos los ambientes a los que vamos" Cura: "Toma esta hoja de papel y vete a la torre mas alta de la iglesia y asomate, rompe la hoja en la mayor cantidad de pedacitos posibles y soplalas al viento." La mujer, intrigada tomó la escalera hacia lo mas alto de la torre. Al llegar, veía casi todo el pueblo desde ella. Y ella era vista por muchos pueblerinos que levantaron la mirada intrigados. Haciendo lo que le habia mandado el curita, tomó el papel y lo rompió en tantas partes como pudo y levantando la mano lo sopló. Rápidamente, los pedacitos de papel volaron por el viento en distintas direcciones. Viendo esto la mujer bajó raudamente a ver nuevamente al cura. Y le dijo que ya estaba hecho. El cura la miró y le dijo: "Ahora ve al pueblo y levanta cada uno de los pedazos que tiraste desde la torre, júntalos y tráelos y serás perdonada". La mujer lo miró y le dijo:" pero Padre, eso es imposible!, como voy a hacer para recojer todos esos papeles que se fueron para distintas direcciones y vaya a saber hasta donde llegaron?"
El Padre sonrió y tomándole las manos le susurró: "ahora entendiste lo que hiciste, lo mismo pasa con los chismes. Ensucian a todos y aunque quieras deshacerlos y volverlos atrás no hay remedio. El daño esta hecho y los comentarios vuelan en todas direcciones y nunca sabrás hasta donde llega el daño. Por otro lado aunque te parezca que no, muchos te vieron en ensuciando el pueblo y mas tarde o mas temprano, tu serás la mas perjudicada".
El mal tiene que llenarte primero a tí para poder alcanzar a otros... El agua que derramas para salpicar a otros, te faltará pronto. Se bueno y serás feliz.

Yo solo patino

Estoy sentada en el medio de una grada. El silencio en una pista de patín parece tener cierta magia.
Un agua miineral, un bolso corroido por los años, unos patines humedos, un cd rayado, Un par de cubrebotas que tiene mas agujeros que tela, y que mas hace falta?.
Miro por enésima vez la puerta de entrada que se golpea por el fuerte viento, pero aca adentro esta bien. Doy unas vueltas al trote suave, y en cada rebote de mis pies siento mis pantorrilas estremecerse del calor. Sola, completamente sola. A lo lejos escucho el golpeteo de las alas de un pájaro que se asusta por el eco de mis pasos. Veo de reojo la pista, hoy esta un poco sucia: tengo que pisar suave en la entrada del paloma. Hoy quisiera girar un poco mas. Todavía me tira un poco detrás del muslo, pero con un poco mas que corra y elongue seguro no lo voy a sentir.
Me saco mi buzo de la suerte, acomodo mis zapatillas y traigo lo que queda de mi bolso. No hace falta abrir el cierre porque sigue roto. Pongo el cd en el viejo grabador...
Me muevo lentamente lentamente y ahi esta esa vieja sensación, los angeles y las hadas bañan mis piernas de polvos de todos colores. Ya no hay dolor. Dios, tengo que limpiar los rulemanes. Una vuelta para sentir el piso. Estiro las puntas hasta que me duele el cuero. El viento ahora me abraza la cara y me lloran los ojos. Mis mejillas estan heladas. Cierro los ojos y respiro hondo...
Es allí donde la magia sucede. Es allí donde puedo señalarte exactamente donde se ubica mi alma. Brota como un fuego incontenible, una lava que borra miedos, grises y mediocridades. Mi corazón y mi mente se funden y una electricidad empuja mis piernas y endereza mi espalda. Ya no siento nada mas....
Me trago todo el aire de un suspiro... Axel. Un instante en el aire. Un resumen del cielo. Una promesa de que todo puede lograrse. Una broma a la muerte. Una vuelta y media al universo. Irreverentes, mis cuatro ruedas enconadas me gritan el impacto. Lo siento en mi rodilla, pero la que vibra es decididamente mi alma. Ahora el viento me enfría la espalda. Y yo le sonrío.
Va a ser una buena práctica, me digo. El tiempo se detiene. La lava explota tan fuerte que se apodera de mi mente. Quema mis dedos. Ya no soy yo. Quiebro al tiempo y voy en busca de mi primer trompo. Vuelta tras vuelta vuelan en cada pisada vertiginosamente las huellas y manchas de mis manos. Se desvanecen mis arrugas y las grietas de mis sueños se curan para siempre. Piso suave, suave, suave, atras, atras.... Ahora no hay gravedad. Suspendida en un giro sin final. quieta, tensa pero calma. Diez vueltas.... las ultimas dos son como caer en un parapente en plena ventizca de otoño. Toco el suelo y lo corto como para burlarme del propio infierno.
Bailo y es como volar al raz del del mar calmo y abierto y rozar con tus dedos la superficie . Una musica se cuela por el piso y me aleja mucho mas de la oscuridad. Cada parte de mi cuerpo toca uno de los instrumentos. Juego con el aire como el ave. Mis manos dibujan flores, y horizontes. Toman mi corazón y lo reparten, se alejan al infinito y a mi interior mas cercano. Giro y giro, salto, pico , bajo, giro y me estiro. Vuelo y planeo, nado y me sumerjo. Floto y peso y vuelvo a volar.
Se que al final ella me espera. Como a todos. Pero no me importa. No hay nadie que pueda vencerme y no hablo de resultados y de números. No hay nada que ella pueda tomar de mi mientras patino. Nada puede flagelarme. Soy invencible y falible a la vez. Hasta me parece que ella por momentos se apiada y vuela conmigo.A veces creo que la vi riendo con los ojos cerrados. Pero rapidamente vuelve a ser ella y me espera. Como siempre. Como a todos.
Estasiada y sin aliento me siento y me dejo caer de espaldas al piso. Mis brazos en cruz. Mi corazón aún galopa fuerte, descontrolado. Siento la sangre en mis ojos. El silencio ahora es otro. Todavía gira el viento en todos lados. La pista guarda en el pasado cada sueño y cada caida. El calor y la transpiración abren mis poros como la lluvia a la arena. Mi espiritu se funde con el aire, mis lagrimas, la sal de mi aliento y el vapor que sale de mi frente, alejan a los demonios mas bravíos. Todavía siento los golpes, pero no importa. en cuanto recupere el aliento voy de nuevo. Quizás pueda hacer dos vueltas mas, ir un poco mas allá. Y mas, y mas... me alejo de la nada.
Todavía de cara al cielo y de espaldas al infierno, aun quemando con mi columna el piso gélido. Todavía sintiendo la sangre correr por mis antebrazos. Aún cuando estaba recién nacida. LLena de vida y devastada de placer. Aún cuando sentía pena por todos los mortales que no conocen este secreto. Aun así... y cuando me disponía a ir por mas, corta el silencio una tierna voz que me cuestiona sorprendida:
"Mamá!!!! que haces con mis patines puestos???? Me incorporo, la miro unos instantes a los ojos y con una sonrisa que solo nosotras entendemos le digo: patino hija, solo patino..."

Caro Saldaño

DEDICADO A RODOLFO CANDIL.

La hormiga y el viento:

La hormiga tuvo un sueño. Soñó tan, pero tan profundo que no pudo evitar que su espíritu impregnara todos sus sentidos. Despertó al pié de la vieja piedra y miró la basura que la rodeaba desde siempre. Levantó sus ojos y vio en su horizonte el inmenso árbol.  Era un Jacarandá de unos cien años, plagado de flores nuevas. Todavía afectada por la sensación de aquella visión, estiró sus patas e inundada de coraje aceptó feliz el desafío. Cuando uno tiene un sueño y ese objetivo te desvela y alcanza a poseerte hasta dormida entonces ese sueño se vuelve un motor muy poderoso. La hormiga lo tenía: se había soñado en el pistilo más largo de la flor más alta del árbol. Todavía podía oler el valle desde arriba, podía ver el arroyo correr fresco e indecente atravesando los largos pastos.  Podía llorar ante el punzó atardecer confundiendo todo el paisaje en mil tonos de sepia. Y mil cosas más. Y el viento... el viento que nunca se cansa.
Empezó su caminata decidida a todo. Solo con eso se ganó la desaprobación de aquellos que a simple vista eran como ella. Todos rieron y se burlaron de ella, pero al ver que no cedía, trataron de persuadirla: “Estás loca? Una hormiga en lo alto del Jacarandá! Donde se ha visto??  Ponte a trabajar como todas y acepta tu destino!!” . Allí descubrió que no hay peor cosa para un mediocre que estar solo en su miseria. Pero la hormiga desoyó todo aquello que le decían pues su sueño era demasiado fuerte. Así dejó atrás a sus pares, y hasta algunos insectos más grandes. Caminó por días, meses, años…
A los ojos de cualquier mortal conformista, el sueño de aquella hormiga era irrisorio, banal y hasta pequeño. Pero quien puede definir la sensación que da estar enamorado de la propia vida. Cualquier pensamiento que despierte esa sensación merece por sobre todo ser respetado.
Los insectos empezaron a hablar de ella, luego los animales y se fue haciendo conocida. Hubo una gran junta para hacerla entrar en razón y hablar con el resto de los insectos para que no tomaran su ejemplo. No sea cosa que alguien más tomara coraje y los dejara en evidencia. Los sueños no son cómodos de alcanzar. No son simples. Demandan pérdidas a veces irreparables y como toda elección implica dejar cosas de lado. Los imbéciles mueren cómodos, prefieren convencerse a sí mismos y a otros que la basura de vida que viven es la mejor que pueden alcanzar y arman su propia red de mentiras en donde perecen ahogados y secos. Hasta el final de sus asquerosas vidas.
Nadie pudo frenarla. Ella miraba la copa del viejo árbol colando los rayos del sol y mecerse plácida al ritmo del viento. El viento nunca se cansa. El viento es eterno por su constancia, igual que el mar. Cuanto podrías pelear contra las olas? No habría gigante capaz de doblegar siquiera una sola gota de su ser. Y cuanto podrías pelear contra el viento? A veces la mejor manera de sortear su tenacidad es simplemente doblegarse. Eso no te hace más débil sino más inteligente. Aquello que no te voltea te afirma en tu sitio. Pero para darte cuenta debes esperar a ver cuántos son capaces de resistir y por cuánto tiempo. El tiempo. El padre de todos. El tiempo tampoco se cansa.
Una mañana, la hormiga tuvo que parar. Estaba exhausta. Nunca miraba hacia atrás, pero sabía que estaba lejos de su miseria y cerca de casa. Sus patas se habían vuelto fuertes al igual que su espíritu.  Había vivido mil aventuras en su viaje hasta allí y ese árbol estaba cada vez más cerca. Se durmió en el pétalo de una flor de jacarandá que yacía en el gran valle. Cerca del arroyo. El viento la había llevado hasta allí tal vez como una premonición. Tal vez como un consuelo, pensó. El viento nunca se cansa. Mientras descansaba por primera vez en su viaje, un oso hormiguero que eventualmente merodeaba la zona la devoró sin mayores explicaciones y se echó a dormir por tercera vez en el día. No tenía nada que hacer.
Nadie en el valle, supo bien cuál fue el final de la historia. Algunos, como yo la contaron cómo fue. Otros la disfrazaban de gloria y decían que la hormiga había llegado a aquel árbol y lo había enfrentado evitando mil peligros. Que había vencido feroces pruebas y que todavía se la podía ver en el más alto de los pistilos meneándose con el viento. Pero no. Murió lejos del viejo árbol y nunca alcanzo ni por lejos las más lejanas de sus raíces. Y eso no la hace menos, sino todo lo contrario. Los cobardes suelen creer que la meta son las llegadas: un podio, un título, una medalla, una batalla y otras cosas efímeras. Los otros sabemos que los sueños no pueden alcanzarse, pero si perderse. En el exacto momento que dejamos de perseguirlos. Cuando abandonamos. Al conformarnos.
Casi todos siguieron en sus rutinas vacías y lo usaron de consuelo: “Has Visto? Uno debe aceptar su destino. De qué sirve tanto sacrificio y esfuerzo para morir vanamente en la trompa de un perezoso animal a mitad de camino a tu sueño” A unos pocos les sirvió de alivio porque que pasaba si aquella pequeña hormiga alcanzaba su sueño? A que los obligaría a ellos? Estarían forzados a mirar el horizonte y quizás morir caminando un día. Así estaba todo en su lugar. Pero el viento no se cansa. Y el viento lleva esta historia a todos los oídos. Algunos la usan para conformarse y detenerse y otros pocos caminamos hacia otro horizonte. Porque no importa cuántas veces muera en el camino. Quien muere soñando, muere feliz. Y vale más un segundo de su vida que mil vidas de tibios mediocres que bajan la cabeza y con cualquier pretexto se esconden y abandonan.
Si estás tras un sueño, se feliz, porque ya los has alcanzado. Cree en tí a cada paso y el universo confabulará a tu favor. Quien muere por sus sueños renace mil veces en forma de esperanza.


No te olvides...

Hace ya mucho tiempo que voy a visitar un hospital amigo. Después de padecer crudas estadías en los hospitales, me quedó una certeza que rige mi vida: cuando uno se asoma al umbral de la muerte y se le concede la gracia de salir ileso, la mayoría de los problemas cotidianos adquieren una risueña fragilidad. Los valores se reacomodan al igual que los afectos. Nos damos cuenta de que todo es un gran circo y de que no somos más que pasajeros de un viaje muy corto, del que ya pasó, quizás, la mayor parte del recorrido.
Hace tiempo, exactamente 3 años, tuve la suerte de conocer a Valentina.
Me acuerdo que yo ya me iba y espere para dejarle a una de las enfermeras de la noche unas facturas que habíamos llevado. Allí la vi, era como un ángel. Venía sentada en una silla de ruedas, con sueros, un pijama largo y blanco y una pantuflas rojas que yo había traído tiempo atrás. Su piel brillante al igual que sus ojos. Tendría unos 9 años por aquella fecha. Llamaba la atención, verla pasar entre tanta desgracia con esa frescura e inocencia. Atravesaba el pasillo semioscuro, empujada por Roberto, uno de esos tantos ángeles que cuidan de nosotros sin que nos demos cuenta, en este caso disfrazado de camillero. Venían hablando de no sé qué cosa que había pasado en la sala de hemoterapia. Ella vivaz, jugaba con su mano derecha con el tubito del suero que se metía en su muñeca.
La luz que salía de las habitaciones, pegaba en su costado izquierdo en forma intermitente y dejaba ver su hermoso rostro.
No sé cómo fue, según Roberto, dice que yo me quedé mirándola fijamente a los ojos por todo el tiempo que duró su viaje por el pasillo. Y que cuando me vio, ella silenció lo que estaba diciendo y se quedó callada por el mismo trayecto.
Roberto se detuvo al lado nuestro y yo lo saludé casi sin darme cuenta. Y aproveché ese instante para acercarme a esa imagen que tanto me intrigaba y tratar de sacarle unas palabras y si me salía bien, una sonrisa.
Me agaché al lado de ella y antes de que yo pudiera decir algo, me dijo que a ella le gustaban los churros y sin levantar la vista de las facturas y casi sin pausa me dijo: “yo te conozco, vos sos Carolina”. Y siguió: “Yo sé quien sos porque Elba (una de las enfermeras de la noche) me dice siempre: Querés una factura que trajo Carolina” y vos que le decís - le dije yo- y yo le digo que me gustan los churros, me contestó ya comiendo. Me incorporé, pero no podía sacarle los ojos de encima.
"No te encariñes mucho"... - Me dijo Roberto -
Después de esa noche la fui a ver todas las veces que pude. Su familia acotada se me hizo carne y nos hicimos muy amigos.
Entre tantas cosas sin importancia, este año, Vale se hizo angel y voló al cielo.
A veces nos olvidamos completamente, lo efímero que es todo. Lo delgada que es la línea. Actuamos como si nuestros problemas fueran serios y ponemos caras de saber lo que estamos haciendo. Pero la realidad es que no tenemos ni idea. La verdad es que la mayoría vive aterrado.
A veces, voy a mi trabajo que amo, y veo como hay gente que pareciera entender lo que vale un mate, una sonrisa y un buen beso. Y gente que no, que actua como si fuera eterno su tiempo en este mundo. O peor, como si el tiempo que paso hiciera que no importe el que le queda.
A vos que estas leyendo, te deseo lo mejor: que lo entiendas. Nos estamos yendo a diario. Nadie escapa. Nadie la tiene comprada. No hay día ni horario. No hay edad.
Y vos? Cuantas Valentinas te perdes al dia. Cuantas veces estas sufriendo por nada, mientras las cosas importantes pasan y pasan, casi sin que nos demos cuenta.
Querida Vale, esta navidad, otra vez, vas a tener que venir a visitarme vos. Y quizas, patinemos juntas como lo hicimos aquella noche por los pasillos sin que Elba se diera cuenta.
Gracias por enseñarme tanto. Gracias por salvarme. Hasta siempre. Felicidades.

Caro.
Dedicado a Valentina, a Mary y a Peny. Las amo.

Nadie huye de sus pies.

Caminar, tropezar, caminar, caer, levantarse y volver a caminar. Multiplicado cien veces. Nadie puede huir de sus pies. Quien lleva consigo el problema es el problema. Quien lleva consigo sus valores, lleva consigo el triunfo y el honor de haberlo merecido. Nunca falla. No hay peor derrota como la del que abandona la batalla. No hay peor miseria que la del que desea y festeja el dolor ajeno. No hay peor castigo que el del que se regocija en tu derrota. Porque el que es derrotado es porque ha arriesgado y no pudo. Pero el que espera que el otro caiga, solo espera en su miseria y esta será eterna.
Pero, cuando darse por vencido? quizás nunca. Escaparle tanto a la muerte como nos den las patas.
Estefanía empezó a patinar hace muchos años y como siempre recordamos, cuando la vi pasó algo mágico, que sentí pocas veces. Me acuerdo haberle dicho al Papá y a Mauro: esta nena tiene algo ...
No creo haber visto el talento, la gracia, la presencia, las condiciones que hoy disfrutamos todos. Me acuerdo de haberme maravillado con algo mejor: la inteligencia, la garra, la perseverancia, la enterza y la humildad que tenía ya entonces y con la que consiguió las otras virtudes que vinieron mas tarde. Virtudes sumadas que la van a hacer una mujer íntegra y feliz mas allá del patín que es lo único que importa. De convicciones y valores indoblegables. Con firme decisión y actitud invulnerable.
Pasó conmigo muchas etapas de Argentinos Juniors, y algunas si que fueron bravas:
Deserciones, traiciones, dolores, mentiras, estafas morales, equivocaciones (todo propio y ajeno), en fin... mugre. Pero como bien dice Gastón Passini el buen patinador, cuando se entrega a su pasión es ciego al entorno. Nada mas real.
Una de las que mas recuerdo, hace un año casi, cuando a Mauro le tocó decirle que a pesar de haber clasificado técnicamente para el Mundial, no formaba parte del seleccionado. Yo no pude decirle, sentí que yo misma la había traicionado por hacerla creer por tantos años en algo que era una gran mentira. Sentí que me dolía su dolor. Todavía no se me borra su llanto. Y su eterna pregunta que hoy suena todavía en mi cabeza: Para Que? Para que el esfuerzo, para que la lucha, para que todo?.
Su risa se apagó y la dura que nunca llora, ese día lloró como la pequeña nena que todavía fabrica sueños en algun lugar de su alma. Me pareció ver en todas mis nenas ese día esa misma pregunta: Para que?
Realmente pensé que no iba a poder continuar. Pero hasta allí le enseñe yo. A partir de ese día empezó a enseñarme ella. Al martes siguiente la puerta se abrió y la luz que venía de afuera me mostró su inconfundible físico estilizado y hermoso. Su paso vivaz, y en su mano sus amores de siempre, sus patines que traía con los cordones colgando y el pequeño grabador. En su cara la misma mirada de aquella niña que me decía: estoy de pié, hagamos un round mas! Y yo que hasta le pedí que intentara otro camino, que quizás yo no podía ayudarle más. Que me ofrecí a tranzar con el mismo diablo y me convertí por un instante en la miseria que tanto le había dicho que espante. Yo tuve que salir de la pista porque no aguanté el llanto. Yo que había quedado desarmada y sin fuerzas y ella que parecía no haber aprendido nada y a la vez aprendido todo. Ella, que me devolvió la espada y me dijo: "Yo siento que nadie puede enseñarme lo que vos me enseñas. Si yo llego, llego con vos. Este es mi club y aca estan mis amigas". Todavía se me escama la piel. Sentí que el alma me resucitaba de un cachetazo.
De allí en más, nada fue igual. Nos propusimos vencer. Pero no vencer en números, en sorteos, en podios y en medallas. Nos propusimos reconquistar algo mas grande: "LA FELICIDAD" que habíamos perdido o que nos habían arrebatado de a poco: el arte de volar sobre ruedas. La magia de planear al raz del piso. De alcanzar el cielo, y nos dimos cuenta de que lo demás era nada.
Siempre me tocó en mi vida, reponerme y seguir. Golpes, siguieron a mas golpes y traté de reponerme. Pero ella empezó a correr donde yo trastavillé y me devolvió la enseñanza: dale, no nos vamos a quedar ahora no? y me hizo volver a correr como nunca.
Y ahora? Ahora nada. No hay victoria mas poderosa que la del que se vence a si mismo y no hay quien pueda transformarla en derrota. Ahora se anuda la lengua de la serpiente y se traga el veneno.
Sueño con un pequeño mundo en que el esfuerzo se aplauda, sea quien sea que lo haga. Sueño con un pequeño mundo en que el sacrificio logre mas cosas que la lengua. Sueño con un pequeño mundo en el que no haya lugar a las vanidades personales y en el que no haya enemigos, sino compañeros de lucha. Sueño con un patín que todavía es un sueño, pero que Dios quiera, por el bien de todas las Estefis que luchan en cada punto de nuestro pais, por ser mejores cada día. Que Dios quiera que sea posible.
Podrán decir que soy una soñadora pero no soy la única....

continuará....

Una de Mozart...

Cuenta la historia que un joven estudiante de música se acercó a Mozart y le preguntó: "Maestro, deme un consejo, yo estoy empezando y quisiera saber como llegar a ser un gran músico". A lo que Mozart le respondió: "Bueno, comienza lentamente a conocer los instrumentos, eso te llevara 10 años. Tienes que estudiar por lo menos 10 años de teoría y solfeo, luego aprende varios ritmos y dedicale otros 5 años a tocar con pasión, y finalmente 10 años mas para perfeccionarte. Así, quizas podras llegar a tu vejez y si tienes suerte llegaras a ser un buen músico". El joven que lo habia escuchado confundido le preguntó: "Pero Maestro, si todos saben que tu ya componías hermosas melodías con tan solo 5 años de edad!" Y mozart con calma le respondió: "Si, pero yo nunca pregunté como hacerlo, solo sentí que podía y lo hice"...

Encuentra tu camino, el de otros es solo eso. Hay una fórmula para ser único, solo que todavía no se inventa la tuya y solo tu puedes hacerlo. Se el mejor que puedas ser, con eso alcanza. Aprende a ver el esfuerzo como un camino pasajero que conduce a tu destino, que es solo el inicio de otro camino nuevo.
La muerte suele presentarse en diversas formas, una es la mediocridad.
Habrá quien se aplauda a si mismo y habra otros peores que nacieron para aplaudirlos a el. Pero tu debes ser distinto. No hay peor derrota propia que disfrutar la ajena y no hay mayor mediocridad que la de subirse a la victoria de otro y sentirla propia. Esos son solo ganado. Aprende a forjar tu camino y cree en ti como nadie, lo demas se te dará por añadidura.
Te deseo que tus sueños se hagan realidad, pero antes te deseo que puedas descubrir cuales son tus sueños y camines hacia ellos. Piensa que puedes volar, Siente que vuelas, ten fe en tus alas, haz el esfuerzo y aunque no despegues del piso el horizonte vendrá hacia a tí de alguna forma.

Nadie puede convertir en derrota la victoria del que se ha vencido a si mismo. No deseo que no tengan problemas, deseo que hayan aprendido a resolverlos, no deseo que no se caigan, deseo que hayan aprendido a levantarse. La suerte solo entra de noche en la casa del que la busco todo el día.

Que sean felices siendo quienes les toco ser. Agradezcan la salud, la familia, los amigos y los dones intangibles que a diario disfrutan casi sin darse cuenta. Aprendan a llorar solo en los duelos.
Sean fuertes. El mundo no es de los inteligentes, ni de los audaces; el mundo es de los constantes, de los tercos. Caminen hacia el unico lado que se puede caminar: hacia adelante.
Sean valientes, asuman sus derrotas y compartan sus victorias. No busquen culpables afuera, ni pretextos. Uno llega hasta donde es capaz y si llega a su propio límite y lo tuerce no es poco. Se suba o no a un puto podio.
Tengan valores, las medallas son metales vacíos que queman cuando no se merecen. La victoria se las dara su fortaleza, pero solo sus valores pueden hacerlos sentir victoriosos. No olviden y no seran olvidados.

Recuerden que pase lo que pase yo voy a estar al lado de la pista, si les va bien no me olviden; si les va mal no me defrauden. Sean felices, todos los sentimientos llegan a los que nos rodean cuando nos rebalsan a nosotros. Si odias el odio te llenara primero a ti y despues alcanzará a los que te rodean, pero tu seras el mas damnificado. Si en cambio aprendes a ser feliz, a pesar de todo, entonces tu felicidad será inquebrantable y llevaras a los que te aman contigo.
SEAN FELICES QUE TODO SE ACABA PRONTO!

He aprendido:
He aprendido que toma años construir la confianza, y sólo pocos segundos destruirla.
que lo más valioso no es lo que tengo en mi vida sino a quien tengo en mi vida.
He aprendido que el ganador esta solo sino merece serlo.
He aprendido que no importa lo que me pase, sino cómo soy capaz de resolverlo.
He aprendido que no importa que tan delgado rebane un pan, este siempre tendrá dos lados.
He aprendido que siempre debo dejar a los que amo con palabras de amor.
Puede ser la última vez que los vea.
He aprendido que puedo soportar mucho más de lo que pensaba que podría.
He aprendido que los heroes son gente que hace lo que se tiene que hacer,
cuando es necesario que se haga, sin importar las consecuencias. Los demas no escriben la historia.
He aprendido que bastan unos pocos segundos,
para producir heridas profundas en las personas que amamos;
y que pueden tardar muchos años en ser sanadas.
He aprendido que a perdonar se aprende practicando.
He aprendido que el dinero puede comprar todo, pero todo puede ser nada.
Que todo es un combo, en el que si sobra una cosa falta la otra.
He aprendido, estando tirada, que la ayuda puede venir del que menos lo esperas. Y tambien la patada.
He aprendido que la verdadera amistad continua creciendo,
a pesar de las más grandes distancias.
He aprendido que nunca debo decirle a nadie que sus sueños son imposibles,
sino que mientras más grandes sean sus sueños, mas necesita de mí para alcanzarlos.
He aprendido que los grandes sueños no requieren solo de grandes alas,
sino de un buen tren de aterrizaje.
He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonada por otros.
Algunas veces, debo perdonarme a mi misma.
He aprendido que no importa que tan roto esté mi corazón;
el mundo no parará por mi dolor.
He aprendido que soy dueña de lo que callo y esclava de lo que digo.
He aprendido que la felicidad no es cuestión de suerte, sino producto de mis decisiones.
Yo decido ser feliz con lo que soy y tengo.
He aprendido que a veces tengo que empujar
al individuo detrás de sus acciones.
He aprendido que no tengo que cambiar personas,
si entiendo que las personas cambian.
He aprendido que dos personas pueden mirar una misma cosa
y ver algo totalmente diferente y seguir adelante.
He aprendido que hay muchas maneras de ser grande.
y sólo dos para no serlo: vanidad y egoísmo.
He aprendido que sin importar las consecuencias,
aquellos que son honestos consigo mismos, llegan lejos en la vida.
He aprendido que las mejores personas son como la sangre,
acuden a la herida para curarla por instinto.
He aprendido que a pesar de que piense que no tengo nada más que dar,
cuando alguien llora conmigo, encuentro la fortaleza para olvidar mi dolor.
He aprendido que el paradigma en el que vivo, no es todo lo que se me ofrece.
He aprendido que las credenciales en mi pared, no me hacen un ser humano decente.
He aprendido que nigun éxito en la vida, podrá compensar jamás el fracaso en el hogar.
He aprendido que tener valores y no doblegarse puede convertirte en peligrosa.
He aprendido que un paso hacia Dios,
es un paso hacia mi propia paz y felicidad.
He aprendido que no hay peor mal que el de ser tibio. O quema o se congela, sino no sirve.
He aprendido a ver a los reyes desnudos.
He aprendido que no importa cuan alto escales, la mortaja espera en el mismo sitio.
He aprendido que la palabra tiene el valor de las personas que la llevan.
He aprendido que se enseña lo que se es. Y que no hay victorias que compensen la falta de valores.
Que los podios son circunstancias pasajeras y a veces casuales
Pero que las batallas que libramos para alcanzarlos nos dan las veraderas medallas.
He aprendido que no importa lo que haga, habra siempre dos bandos:
uno me odia y otro me ama. Sabre si hago bien las cosas viendo quien compone cada uno.
He aprendido que el mal, en cualquiera de sus formas siempre vuelve al que lo origina.
He aprendido que uno envejece como vive. El espejo no miente.
He aprendido que se mucho menos de lo que ignoro y que no llegaré a aprender todo lo que deseo.
He aprendido que la mejor manera de ayudar es enseñando lo que he aprendido.
He aprendido que el olvido es la mejor manera de matar.
He aprendido que el que te odia, no te olvida.

Carta de un profesor:

Gracias a todas las que hoy eligen volver a levantarse. Gracias a las de ayer que son de hoy. Gracias a las que siguen buscando descubrir la manera de madurar en si mismos, y no la excusa para bajarse o frenarse en el otro. Gracias a las que aceptan mis enojos a diario porque aprender a patinar es dificil, pero yo se que aprender a vivir lo es aun mas. Gracias a las que entienden que soy un ser humano falible y que puedo cometer errores pero que despues de 20 años de trayectoria en la enseñanza sigo manteniendo (a pesar de todo) la misma llama que me llevo a levantarme del piso siempre.
El ser humano es tan mediocre que necesita ponerle rotulos a las cosas para entenderlas. Necesita diques de contencion para el agua, nombres para las personas, para los colores y tambien para las categorias de patin: cuarta c, primera b, promocional, mayores???? cuantas formas de controlar lo incontrolable!. El patin es arte, es amar, es esfuerzo ilimitado, es pasion, es volar al ras del suelo al ritmo de una hermosa musica. Quien puede afirmar que duele menos un golpe de una canasta arriba contra el de un triple loop justo? Si lo que duele no es el cuerpo, es el orgullo y el alma.
Se que nada es facil, se que hay mucha mugre en las pistas. Se que duele. Se que te cuesta. Se que me odias por gritarte y que me amas por esperarte cada vez, incondicionalmente. Ahi voy a estar, al lado de la pista con tu agua, esperando por abrazarte no importa como te haya ido. Alli me vas a encontrar cuantas veces lo necesites, porque yo se lo que vale tu esfuerzo.
Y cuando te toque colgarte una medalla, si te toca, mejor que sea pura, mejor que no tenga olvidos y rencores. Mejor que este impregnada de trabajo y de valores tuyos y de la gente que te quiere. Mejor que al darte vuelta hacia tu tecnico, sea como sea que te haya ido, encuentres en el a la persona que te ha formado y contenido, aquel al que no tienes que explicarle como te sientes. Porque sino querida alumna mia, si no es así, te habras colgado un pedazo de metal vacio, que te quemara en la conciencia hasta la tortura. La verdadera medalla te la dará tu honestidad y nadie mas. La verdadera medalla, la fabricaremos cada dia en nuestra pista con cada golpe y con cada acierto y ya veras:
Un dia te levantaras y sabras que has hecho las cosas bien, que tienes temple, que sabes fijarte metas y alcanzarlas, que puedes discernir mejor por aquello que te conviene, que puedes mostrar tus trofeos con orgullo (incluyendo golpes y moretones) y que, en fin, eres mas feliz de lo que hubieras sido si no hubieras patinado. Intentemoslo. Simplemente gracias por confiar. Las quiero.

Caro Saldaño

La rueda:

Esperé a que termine la clase de escuela. Me persigné y pedí como cada día por tener una buena clase, por mis nenas y por mí. Respiré hondo y caminé entre preguntas hacia nuestra pista. Levanté la mirada bebiéndome de un trago todos los miedos. Busqué como siempre la fuerza dentro de mi pecho y me embriagué de esperanzas y sueños una vez más. Ya había unas 40 de mis nenas esperando para empezar. Pero algunas faltaban, es increíble como aprendes a contar las ausencias a simple vista, y como duelen. Como te enseña el patín a ver los huecos y los silencios. A leer donde no hay palabras. Y a escuchar allí donde no hay sonidos.
Vi a los lejos la escuelita y puse una nueva sábana sobre mis viejas decepciones. Caminé hasta el centro del paraíso y me convertí en una estatua rodeada de flores. Todos sus ojos me buscaban anhelando propuestas, metas que alcanzar y problemas por resolver. Hice un silencio, terminé mi plegaria y con la primera palabra el barro se convirtió en oro.
Ante mi, volaron en distintas direcciones como una bandada de palomas buscando horizontes.
-Que bellas son- pensé. Llenas de caos. Llenas de desorden. Vacías de condicionamientos y estructuras. Ávidas de crecer. Anhelando ser grandes, ser distintas. Inocentes desde la piel hasta lo más profundo de sus almas. Cuanta vida.
Me quedé pasmada unos instantes, quizás como quien se sube a la rueda y sabe que hay un solo momento para disfrutar: volátil, etéreo, sutil y casi impalpable. Cuando estás en lo más alto. Solo allí, tenés la dicha, por unos segundos de ver el horizonte. Y la sensación de que todo tiene sentido. Pero es una rueda. Estas abajo, en el medio y arriba y al rato estas bajando. Nadie escapa. Pero sabía que me merecía disfrutarlo, porque no sé si me quedaban boletos en el bolsillo para volver a empezar.
Y entonces, todo se detuvo de repente. Como en ese sueño. Al volver en mí, todo estaba en silencio y cada uno allí, en la pista se había congelado junto con el tiempo. Padres, nenas, música. Todo estaba detenido. Comencé a patinar entre ellas lentamente y revisé sus caras y sus cuerpos. Hoy eran ellas, pero me pareció reconocer en sus gestos antiguos rostros. Recorrí en un profundo silencio cada centímetro de la pista. Vi la risa de las más chicas, burlonas del destino. Allí la figura de Érica, firme, pura y transparente y como si fuera poco Georgina. Atentas y distendidas. Leonas sobre sus crías. Con la vista en la selva. Cuidando el terreno. Qué suerte tengo! pensé y acariciándoles las mejillas, les dediqué mi primera lágrima.
Mas atrás, Gustavo y Sole. Que poco tiempo tenemos siempre. Que rápido pasa todo. Riéndose entre los papás y tomando mate, ahora mas distendidos. Gracias por ser mi compañeros de batallas. Les robé el mate como hago siempre y seguí.
Patiné entre mis proyectos y mi presente como un suspiro. Pude acariciar a esas que siempre sufren. Pude ver el enojo de las que siempre quieren más. Y reír con la inconsciencia de las que siempre ríen. Pude ver sus miedos y contar sus moretones y a la vez su ceño fruncido dispuestas a ganar la próxima pelea, allí nomás. Pude oler su coraje.
Y Pedro, cual será el angel que nos puso juntos nuevamente en el camino. Y Fabi, sentada entre las nenas extremando sonrisas.
Despacio y con todo el tiempo abracé muy fuerte a mi hija, casi ni puedo hacerlo últimamente. Perdón. En que bella artista del aire te has convertido. Bella. Se feliz hija porque el tiempo no espera a nadie.
Busqué hacia donde apuntaba su intensa mirada. Y fui hacia allá. Y ahí estaba ella. Mi alumna, gigante y pequeña en medio de mi pista a punto de despegar del suelo en busca del cielo infinito, como ella suele hacerlo. Le dije gracias y la besé en la frente con un amor que pocas veces podré mostrarle. En que nos habíamos convertido luchando por años juntas contra molinos de viento, sin descanso. Mataría por verte feliz, querida alumna de siempre. Sería capaz de vender hasta el último vestigio de mi alma por verte alcanzar tus sueños. Tomé su mano y acercándome a su oído le imploré que nunca cambie. Por suerte nos probamos que nadie puede detener la pasión cuando deviene terca. Sonreí y seguí.
Miré a los ojos a cada uno esa tarde, en medio de un profundo silencio y sentí el fuego salir por mis poros. Pude contar los espacios vacíos y advertí que cada uno coincidía con un hueco en mi alma de la misma extensión. A menudo creemos que las alas deben ser usadas para volar lejos de aquellos que te enseñaron a usarlas y que eso te hace diferente. Mas tarde o mas temprano, comprendemos que no hay mejor vista aérea que la de nuestro propio nido. No olvides que el horizonte se aleja tanto como lo persigues. El que sueña solo, solo sueña. Pero suspiré y seguí adelante.
Me apoyé un instante en la baranda y miré aquel cuadro inmóvil. Pedí perdón y perdoné. Era una obra de arte. El horizonte. Cada una en su batalla. Cada una ganándola sin darse cuenta quizás.
El deseo se vistió de infinito y me sentí inmortal. Con mi último aliento les rogué una y otra vez que no se dieran por vencidas nunca. Les escribí a fuego en las palmas de sus manos en muchos idiomas que las metas son vasos vacíos que deben llenarse con tierra del camino recorrido para que tengan sentido. Les grité que no bajaran nunca los brazos. Que luchen.
Un fuerte sacudón marcó el final del hechizo. –“seño, SEEEÑOOO!!!! Me salió!! puedo cambiar??”. La música volvió a sonar, los ruidos, las voces. Todo se movió vertiginosamente de nuevo. El viento de las alas de mis nenas enfrió las últimas lágrimas y mi piel aún erizada por lo vivido volvió a sus desperfectos habituales. Implacable la rueda había empezado a bajar nuevamente, pero yo había contemplado el horizonte. Rápidamente revise los bolsillos internos y allí, muy arrugado y casi sin color encontré un viejo boleto. Sonreí y apretandolo fuerte en mi mano, me pregunté: Servirá? Espero de corazón que si.

Carolina Saldaño.

 
 
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